Crisis económica y cesantía al 9,4%: El fracaso capitalista y la necesidad de una salida obrera

Las últimas cifras entregadas por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) y el Imacec confirman lo que las familias de la clase trabajadora viven día a día en las poblaciones y lugares de trabajo: la economía chilena se hunde en su quinto mes consecutivo de caídas, arrastrando al país al borde de una recesión técnica, mientras el desempleo se dispara drásticamente al 9,4% a nivel nacional y roza el 10% en la Región Metropolitana.

Frente a esta catástrofe social, el gran empresariado agrupado en la CPC ya ha salido a lavarse las manos de manera descarada, declarando que «el año está relativamente jugado» y proyectando un pobrísimo crecimiento máximo de 1,5%. Mientras los de arriba blindan sus ganancias y culpan a «factores externos», somos los trabajadores y las trabajadoras quienes pagamos los platos rotos con miseria, precarización laboral e informalidad, la cual ya escala al 27%.

La megarreforma de Kast: Más precarización y salvataje al gran capital

Mientras el desempleo femenino se mantiene congelado en un alarmante 10,5%, la respuesta de la administración de derecha de José Antonio Kast y los partidos empresariales en el Senado ha sido acelerar la llamada «megarreforma». Bajo la vieja y falsa promesa de que «flexibilizar» traerá empleo, el gobierno busca meterle mano al sistema de indemnizaciones por despido y debilitar aún más la jornada laboral.

Esto no es reactivación; es un ataque directo a las conquistas históricas de nuestra clase. Quieren que el despido sea más barato para que las grandes empresas limpien sus plantillas a costa de la estabilidad de los hogares proletarios.

Al mismo tiempo, la crisis de la salud, el encarecimiento de la vida por el invierno y los escándalos por el desvío de miles de millones de pesos públicos hacia fundaciones privadas demuestran que las prioridades del Estado burgués siguen intactas: asegurar el lucro y la corrupción patronal mientras los hospitales públicos y las escuelas de las comunas obreras se caen a pedazos.

Por un plan de emergencia de los trabajadores: ¡Que la crisis la paguen los capitalistas!

La centroizquierda y el reformismo demostraron durante años que gestionar el modelo neoliberal sólo le pavimentaba el camino a la derecha. Hoy, la actual oposición tradicional se limita a dar debates de pasillo en el Congreso aprobando «por el mínimo» las ideas de legislar del gobierno. No podemos confiar en las instituciones de los ricos.

Desde Alternativa Socialista sostenemos que la única salida efectiva a la crisis económica actual pasa por la organización, la movilización y un programa de emergencia levantado desde las bases obreras:

  • ¡Prohibición absoluta de los despidos! Ninguna familia en la calle en medio de la crisis. Estabilidad laboral universal.
  • Reparto de las horas de trabajo sin reducción salarial: Reducir la jornada laboral real para que trabajemos todos y todas, con un sueldo mínimo que cubra el costo real de la canasta básica familiar indexado mensualmente según la inflación.
  • Plan nacional de obras públicas: Construcción masiva de viviendas sociales, consultorios y escuelas gestionados bajo control de los trabajadores y comités de allegados, para absorber la cesantía de manera inmediata.
  • Nacionalización bajo control obrero de las industrias estratégicas y los recursos naturales (litio, cobre, energía): No más concesiones ni transnacionales ganando miles de millones mientras el pueblo pasa frío y hambre.

La crisis actual demuestra que el capitalismo no tiene nada que ofrecerle a la juventud ni a la clase obrera más que desempleo y explotación. Es urgente romper con la tregua de las burocracias sindicales, unificar las luchas en las calles y los lugares de trabajo, y construir una alternativa política revolucionaria y socialista de la clase trabajadora.

¡A unirse, organizar y luchar!

¡Que la crisis la paguen los ricos y no las familias trabajadoras!

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